La razón.es 21 enero 2011
Reparar el cabello por vía oral
En los últimos años, la
nutricosmética ha hecho su aparición en el mercado con un importante
reclamo: mejorar el aspecto físico de hombres y mujeres o, simplemente,
dotar al organismo de todos los nutrientes que no es capaz de asimilar a
través de la propia alimentación. Consumir de forma regular ácidos
grasos omega 3 y vitaminas del grupo B, en concreto la B12 y el zinc
aportan vigor y nutrición al cabello aunque, las cantidades en las que
se ingieren no siempre resultan suficientes como para notar los
resultados.
Por ello, en la nutricosmética puede estar la solución al problema ya
que no es otra cosa que concentrados de vitaminas, minerales y
antioxidantes que, junto con una dieta sana y equilibrada, ayudan a
mantener el estado fisiológico de la piel, el cabello y las uñas. Para
la doctora Aurora Guerra, jefa de la Sección de Dermatología del
Hospital Universitario Doce de Octubre de Madrid y miembro de la
Academia Española de Dermatología y Venerología (AEDV), «al poseer
vitaminas, minerales y sustancias no medicamentosas, la nutricosmética
capilar puede ayudar a mejorar la biología del pelo. Los componentes que
poseen van desde el hierro, la biotina, la serenoa repens y la
cistina». Los últimos concentrados son capaces de preservar la juventud y
la fuerza del cabello regulando el ciclo capilar y nutrir el pelo a la
vez que favorece la microcirculación sobre el folículo piloso.
Previa Consulta
Como norma general, los problemas más reseñables que acusa el cabello
son, para Guerra, «la caída que, además, se acompaña de debilidad. En
cualquier caso, hay que consultar previamente con el dermatólogo porque,
tanto la caída como la debilidad, pueden estar causados por un problema
interno o, incluso, ser síntoma de una enfermedad sistémica como, por
ejemplo, depresión, lupus eritematoso, anemia o una alteración hormonal,
entre otros». Aunque su uso es válido y está avalado por los
profesionales, Guerra advierte de que, en ocasiones, «este tipo de
productos están más cerca del márketing que de la ciencia».
Sin embargo, continúa, «sí son efectivas si están compensando un déficit
y atacando la causa. Por ejemplo, aumentar las reservas de hierro, la
vitamina C o los anti radicales libres, entre otros». En cualquier caso,
no está de más combinar su uso con el empleo de productos específicos
ya que, según los expertos, los cosméticos orales son más eficaces
cuando se toman en combinación con un producto aplicado de forma
externa.
No obstante, «cada causa precisa un tratamiento específico y a veces
resultan necesarias incluir productos extra, mientras que otras veces
no», sostiene la dermatóloga. Según la doctora Adriana Ribé,
dermatopatóloga y directora de Ribé Clinic, «con la nutricosmética
cuidamos el interior, pero para el exterior serán necesarios los
respectivos tratamientos que se necesiten en cada caso. Sin embargo, si
su consumo se hace por prevención hace falta ninguna otra ayuda».
Precauciones
Como norma general, este tipo de productos suele tomarse con el inicio
de cada estación, aunque Guerra sostiene que «no se puede hacer un uso
arbitrario ya que, algunas ocasiones, pueden ser perjudiciales. De
hecho, existen varios estudios en los que se demuestra el riesgo que
poseen cuando se emplean inadecuadamente. Por ejemplo, los que poseen
betacarotenos aumentan, en los fumadores, el riesgo de cáncer de pulmón.
Aunque no son medicamentos y no necesitan receta para adquirirlos,
pueden hacer daño, como sucede con los extractos vegetales o algunos
alimentos. Por ello, deben estar prescritos por un médico en función del
problema y de las condiciones de cada paciente». Sin embargo, la
doctora Ribé matiza que «actualmente los nutricosméticos están
realizados con concentraciones bajas para que puedan tomarse de manera
interrumpida».
B. Muñoz

